Ciudad de México.— En un contexto marcado por la aceleración tecnológica y la adopción generalizada de la inteligencia artificial, la innovación universitaria enfrenta una paradoja: mientras se multiplican los proyectos, laboratorios y discursos sobre innovación, buena parte de la investigación académica pierde capacidad disruptiva y conexión con los problemas reales de la sociedad.
Especialistas en educación superior advierten que la presión por cumplir indicadores, rankings y métricas de productividad científica ha desplazado el sentido original de la investigación universitaria: generar conocimiento crítico, transformador y socialmente pertinente. En muchos casos, la innovación se reduce a la incorporación de tecnología sin un impacto estructural en los modelos educativos, productivos o culturales.


